Si cada entrenamiento tiene que terminar con vos destruido para sentir que valió la pena, probablemente estás confundiendo esfuerzo con progreso.
El trabajo de baja intensidad permite acumular entrenamiento aeróbico con menos fatiga que muchas sesiones intensas. Eso puede ayudarte a sostener una mayor cantidad de trabajo y llegar con mejores condiciones a las sesiones que sí requieren intensidad.
El error común es convertir los días fáciles en días moderados. Terminás suficientemente fuerte para fatigarte, pero no necesariamente con la calidad que buscabas en una sesión específica.
¿Por qué funciona? Porque no se trata de hacer cada entrenamiento lo más duro posible. Se trata de controlar la intensidad para que cada sesión cumpla su propósito.
La Zona 2 no es una fórmula mágica ni tiene que dominar todos los planes. Su utilidad depende del atleta, el objetivo y cómo se combine con el resto de la semana.
Entrená con dirección.
Mejora tu rendimiento sin entrenar más horas. Planificación personalizada para ciclismo, running y triatlón.
Conocer los planes HOVA